rinoceronte14

ROBE EL PAN A LAS PALOMAS

Por: Mauro Alvarez (1941- )

a Jonathan y

George Jackson

INTRODUCCIÓN

Entre al mundo de los negocios: cásese con un millonario, con un rico homosexual, con un rico sexual, con un rico asexual”.

Robe el pan a las palomas, robe después las palomas”

Hágase psiquiatra o psicópata: fume cigarrillos K.J.L.”.

Caiga enfrente de un subway & colecte seguros”.

No viaje a la estatua de la libertad, cuesta “ 0.10 U.S.”.

Robe siempre en un almacén: una de las maneras de ser un hombre dinámico”.

Cásese con el rey de África, y tenga quíntuples, séxtuples, 7, 8, 19, 10”

Mande cartas sin sellos dirigidas a usted”.

No se coma la bandera de su país, empéñela”.

Venda el oro usado que encuentre en las calles”.

Venda manzanas durante la depresión, venda azúcar durante el racionamiento”. 

Compre artículos en los cuales pueda ganar el doble, véndalos y compre otros dos de esos artículos, luego 4, luego 8, luego 16, luego 32, luego 128, luego 256, luego 512, luego 1024, luego 2058, luego 4096, luego 8192, luego 16384, luego 32768, luego 65536, luego 131º72; por fin, retírese”.

Tenga un hijo estrella de cine, tenga un hijo prodigio en música, tenga un hijo ladrón para qué robe por usted”.

No despilfarre el dinero, hágase electrocutar”.

No escupa, tome whisky”.

Sea original, no sea celoso”.

Si es soldado herido, si solamente ha perdido partes poco importantes como la cabeza o los testículos, recuerde ir a base-ball”.

Procure ser el muchacho en la escuela de muchachas, o la muchacha en la escuela de muchachos”.

Sea el play-boy de las mujeres, de los hombres, de las lesbianas, de los homosexuales”.

No viva la vida con sus padres, consígase un pase de artista para el museo de arte moderno.”

Vaya al templo los domingos: recolecte limosna para el pobre: ayúdese usted mismo”.

Consiga un mes libre de renta y múdese al fin de mes”.

Por TULIKUPPERBERG 

Employment Office, Street

I

Repetíase Alfonso, sentado en el vagón del subway, que estaba invitado a un convite en el infierno: al festín de los desventurados, del hombre situado en subasta para vender el alma al mejor postor; siempre, como objeto-mercancía, continuando la difícil tarea de vivir. No existía la conciencia. ¡… La política, la gran neurosis del siglo! Sentado o parado, hablaría para los rumores de la selva. La caridad de un país capitalista sirve para fundar religiones falsas. Obsesionado por la locura de Van Gogh, por las cartas amistosas a su hermano Mateo. Inquieto por el perfeccionismo manierista de Miguel Ángel. Por el deseo de Kafka de escribir sin trabajar en la compañía de seguros. Era un pez, que aleteaba desesperadamente de norte a sur de isla, en busca de afecto, de palabras cariñosas que le ayudaran a inclinar la botella a los labios; si no estaba su amante allí, iría a encontrarla al Japón, a la China, a la India. Hablaba el inglés de los rufianes para defenderse de la agresividad del sistema: emitía ladridos como los dos nazis al ordenar cerrar las cámaras de gas. Había entrado a la jaula dorada del imperio. Y, ya el dólar en esas circunstancias poco importaba, porque con el dinero devengado como asalariado, no podía construirse uno a su manera como lo habían hecho los reyes en la antigüedad; y en ese afán, vivían los millones de habitantes que trepidaban por el túnel y por las avenidas, en una carrera infinita. 

Miller, Street

V

Sin más razones, en tanto está en el subway, tiene que prepararse para continuar trabajando (La vida económica, política, espiritual y moral, americana, parece un chancro… Oí pedir trabajo a hombres que habían sido egiptólogos, botánicos, cirujanos, mineros, profesores de lenguas orientales, músicos, ingenieros, médicos, antropólogos, químicos, matemáticos, alcaldes, leñadores, granjeros, pintores, escultores, senadores… Pensó, desconcertadamente Alfonso, al recordar trozos sublimes del Trópico de Capricornio. Tenía a Henry Miller por un apóstol que aventuraba su alma sobre las ruinas de un imperio destruido).

Está en un país donde hay hombres que trabajan para que otros no trabajen. Quizás el ritmo de la vida aquí, sea en zig-zag, y esa vez es más rápida, al trepar al carro con la tarjeta de empleo, que lo llevará al lugar donde lo solicitan para comenzar a trabajar; según le había explicado el semita, anteriormente.

Robe el pan a las palomas. Medellín. Litorama impresores. 1976(¿). Págs. 7-10, 11-12, 40-4.